Si el chuletón de 30 días es ternura, el de 60 días es personalidad. Tras dos meses en nuestra cámara de maduración controlada, la carne de vaca alcanza una profundidad de sabor sorprendente. El proceso de Dry Aging rompe las fibras de forma natural, logrando que una pieza con carácter se convierta en un bocado delicado, intenso y sumamente elegante.
Consejo del carnicero: Es fundamental atemperar la pieza varias horas antes de cocinarla. Un sellado potente por fuera y un corazón caliente pero poco hecho es todo lo que necesita para brillar.





